El verano es sin duda la época del año en la que la mayoría aprovecha para descansar y desconectar. El estrés, la presión, la agresividad y cualesquiera circunstancias que nos alteren, parecen darnos una tregua durante los meses estivales.

Y claro, aprovechamos para realizar actividades sociales que el resto del año nos están vetadas y que en nuestro país están especialmente arraigadas en la cultura popular.

Precisamente, estar rodeado de gente, podría estar relacionado con unos bajos niveles de agresividad. Al menos, eso se desprende de un estudio publicado por la revista Neuron, que concluye que la convivencia social puede llegar a reprimir la violencia. Las Universidades de YaleStanford han llevado a cabo un trabajo de campo con ratones, animales agresivos de por sí, comprobando que los animales solitarios presentaban niveles de ira mucho más altos que aquellos criados en convivencia con otros en la misma jaula. 

El motivo se halla en un minúsculo grupo de unas 50.000 neuronas en el hipotálamo, que desempeña un papel en muchas actividades controladas por hormonas como la alimentación, el miedo y la actividad sexual. Este núcleo cerebral es fundamentalmente el centro de agresión y estimularlo es suficiente para provocar este comportamiento.

El neurocientífico Nirao Shah, que encabeza este grupo de investigadores, considera el hallazgo podría repercutir en el ámbito humano. "El trastorno explosivo intermitente es un diagnóstico psiquiátrico en el que un paciente muestra un comportamiento violento y agresivo por condiciones que no provocan este comportamiento en otras personas". Sin embargo, Shah también sostiene que a día de hoy, se desconoce "cómo el contexto social suprime la agresividad".

En cualquier caso, ya se sabe, el verano es para disfrutar y si es en buena compañía, más.

 
 
 
 
 
 
 
 
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