La Sociedad Estadounidense del Vacío, (AVS por sus siglas en inglés), define el término como un espacio lleno de gases a una presión total menor que la presión atmosférica. Por lo que el grado de vacío se incrementa en relación directa con la disminución de presión del gas residual. Es decir, que cuanto más se disminuye la presión, mayor vacío se obtiene.

El proceso de vacío se encuentra presente en muchísimos campos diferentes, como el sector alimenticio, las técnicas de enfriamiento, procesos textiles, esterilización de material hospitalario, fabricación de vídrio y un largo ecétera.

Si estamos pensando adquirir una bomba de vacío, la principal pregunta que debemos hacernos es ¿qué caudal tengo y qué vacío deseo alcanzar? Por que no todas presentan las mismas prestaciones.

Los elementos más relevantes a tener en cuenta son la curva de bombeo o la presión bajo la cual puede operar una bomba y deben estar basados en las necesidades del usuario. Así por ejemplo, existen bombas de bajo vacío, como las bombas rotatorias de doble etapa, así como de alto y ultra alto vacío, que pueden ser las turbo o las iónicas, respectivamente.

Debemos tener en cuenta que los usuarios de bombas de vacío, principalmente investigadores y grandes industrias, tienen necesidades muy diversas y una elección correcta resulta fundamental para alcanzar los objetivos esperados.

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