Fuente de la Cibeles, en Madrid
La cuidad de Madrid cuenta con un gran número de monumentos a lo largo y ancho de su geografía. Las fuentes de Apolo, Neptuno y Cibeles son algunas de las más famosas del madrileño Paseo del Prado y es raro el vecino o turista que nos las conozca.

Sin embargo hay algo que tanto propios como ajenos ignoran y es que, además de la riqueza artística que albergan, ahora también son objeto de estudio para científicos y geólogos.

Un grupo de investigadores del Instituto de Geociencias (IGEO, centro mixto CSIC-UCM), ha localizado numerosos fósiles de gasterópodos, de la especie Trochactaeon lamarcki, alojados en los monumentos antes mencionados y en otros, como el Convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid. Esta especie, que puede alcanzar hasta los 2,5 centímetros de largo, vivió en el Cretácico superior hace 85 millones de años, aproximadamente.

El estudio, firmado por David M. Freire-Lista y Rafael Fort, ha sido publicado en la revista AIMS Geosciencies y explica que la roca para esculpir las fuentes, proviene de canteras perdidas hace más de un siglo y que se encuentran en la localidad madrileña de Redueña, a unos 60 kilómetros de la capital.

Además, los investigadores han confirmado que se trata de las mismas canteras de las cuales se extrajo la piedra para construir las jambas, los dinteles y las repisas del Palacio de las Cortes, (en el Congreso de los Diputados).

 
 
 
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